Acompaño a chicos de 14 a 18 años a desarrollarse como atletas y llegar lejos — sin romperse en el intento. Uno por uno, y desde alguien que ya sabe lo que cuesta hacerlo solo.
El talento, por sí solo, no alcanza. Lo que marca la diferencia es la decisión de vivirlo todos los días.
Todo empieza por el diagnóstico — para diagnosticar hay que preguntar.
Físico, hábitos, sueño, cabeza, contexto y momento madurativo.
Sueño, recuperación, carga y nutrición como educación. Nunca con dolor.
Ensayo mental, diálogo interno, foco. Nervios y error hechos combustible.
Check-in diario, revisión semanal y un Score que evoluciona.
El Score existe para cazar a tiempo la sobrecarga y lo que hace daño — y para que el chico y su familia vean el progreso volverse innegable. Lo que no se mide, no se puede mejorar ni proteger.

No enseño desde un libro. Enseño desde la ruta, mientras la camino.
Tengo 20 años y mi sueño es dedicarme al básquet. Estoy en el camino, como vos. Y persiguiéndolo aprendí algo: al sueño no se lo espera, se lo vive. Para llegar tengo que entrenar hoy, identificarme como jugador hoy, elegir la cancha vacía de las seis de la mañana hoy. Ya estoy adentro de él.
Fui solo a probarme a un showcase en Miami y quedé en 17 universidades de Estados Unidos. Toda esa preparación la hice solo — y terminé con una hernia de disco L5-S1. Hoy entreno con la mira puesta en Europa, 2028.
Por eso no te hablo desde la teoría. Te hablo desde el mismo camino que estás por empezar: sé lo que es levantarse cuando no hay nadie, exigirse de más, lesionarse y volver. Y sé lo que hubiera cambiado tener a alguien al lado.
Coordino, no reemplazo.
El club entrena el deporte. El gimnasio da fuerza. El nutricionista, la dieta. BioPerformance es el único que integra todo eso alrededor de este chico, lo individualiza y lo mide.
Antes que cualquier resultado, a los padres les prometo una cosa: cuidado. Estos son los límites que no cruzo:
Si un chico está en pleno estirón o entrena con dolor, bajamos la carga o paramos. Sé en carne propia lo que pasa cuando nadie frena a tiempo.
El seguimiento existe para detectar a tiempo una sobrecarga o que no esté comiendo lo suficiente para lo que entrena, antes de que se vuelva un problema.
Enseño hábitos y detecto señales, pero cualquier tema de alimentación va a un nutricionista matriculado. Nunca dietas ni indicaciones por mi cuenta.
El desarrollo de un chico no pasa solo en la cancha: pasa en casa. Los mantengo cerca, informados y con un rol — porque sin la familia, el proceso no se sostiene.
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